Se siente el jardín desde el primer paso. Nada más entrar, el salón se abre y conduce a la cocina integrada, perfecta para cocinar mientras se charla. En el otro extremo, el comedor con paredes acristaladas se lleva todo el protagonismo: sus puertas de cristal totalmente plegables se abren por completo y conectan la terraza con el césped y la piscina; así, los desayunos soleados, las siestas de verano y las largas cenas fluyen dentro y fuera como un único espacio.
A continuación, un pasillo separa la zona de noche: tres dormitorios tranquilos y luminosos; el principal, en suite, garantiza la intimidad. Después, el segundo cuarto de baño -reformado con ducha a ras de suelo y líneas limpias- da servicio a los otros dos dormitorios. Además, los suelos cerámicos facilitan la vida diaria y el aire acondicionado en la zona de día garantiza el confort durante todo el año; como extra, las rejas de seguridad en las ventanas exteriores añaden tranquilidad sin renunciar a la luz.
Por último, desde la terraza elevada se bajan unos escalones y se accede directamente al jardín comunitario con palmeras y piscina, un entorno sereno para leer, jugar o trabajar a distancia al aire libre. Y, al salir del complejo, la ubicación es excepcional: una calle residencial de Nueva Andalucía, a un corto paseo de Puerto Banús y Centro Plaza, con servicios, restaurantes y supermercados a pocos minutos a pie; además, en coche se llega al Valle del Golf (Aloha, Las Brisas, Los Naranjos), a colegios internacionales y al acceso A-7/AP-7 en un abrir y cerrar de ojos.
En resumen, una casa en planta baja que combina la vida interior y exterior en una de las zonas mejor situadas de Marbella. ¿Lo vemos?